
Cuerpo sin retorno. La sal del mar
Según los reportes de la Casa Blanca, desde el 2 de

Según los reportes de la Casa Blanca, desde el 2 de

Luego de cuatro días en los que las comunidades del norte del Cauca y sur del Valle del Cauca le reclamaron verdad a los excombatientes de las Farc, BaudóAP entrevistó al magistrado que presidió la audiencia pública de reconocimiento de este Macrocaso 05. En sus explicaciones abunda la calma y la paciencia que debe saber expresar ante un país que aguarda ansioso condenas en firme sobre los nombres que portaron los fusiles.

Prodeco, una filial de la minera suiza Glencore, clausuró sus operaciones en varios frentes mineros en el departamento golpeando la economía de varios municipios y los derechos laborales de más de 7.500 personas. La minera aún no ha cumplido con sus obligaciones ambientales y sociales mientras los enormes cráteres a cielo abierto donde ocurrió su explotación ya le causan problemas al país.

La quebrada San José, también conocida como La Cristalina, es uno de los tesoros naturales de Dosquebradas. Protegida con varias figuras de conservación y reservas de la sociedad civil, también ha sido un destino turístico para las clases populares de Pereira y Dosquebradas durante décadas. Pero un proyecto de trasvase de su cauce para alimentar la expansión urbanística en el suroriente de la ciudad industrial podría dejarla sin agua. Baudó accedió a los documentos técnicos del proyecto.

La historia de la bahía de Cispatá es la de unos antiguos cazadores que hoy son los principales protectores del caimán aguja y de los bosques de mangle. El siguiente reportaje reconstruye el proceso social y económico que permitió esta transformación.

Tantos años después de haber sido un combatiente del marxismo leninismo y de haber pasado por un baño ideológico que lo situó en el bando de los contrarevolucionarios, la historia de este campesino puede ser leída como una paradoja absoluta: en él la guerra quizá sí pudo obrar como agente de superación.

La lucha de una familia campesina del Valle del Cauca para lograr la restitución de sus tierras despojadas durante el conflicto se ha convertido en un calvario judicial que expone las falencias de la Ley de Víctimas, incapaz de reparar con tierras a quienes más sufrieron con el conflicto.

En el cañón del río Melcocho, al oriente de Antioquia, se viene presentando uno de los conflictos ambientales de mayor vigencia en el mundo: abrir una vía para acercar una región aislada que es área protegida. Para el debate quedan a un mismo tiempo las graves consecuencias sobre los ecosistemas y las escasas opciones de desarrollo que estas comunidades tienen.

Un proyecto minero para extraer carbón en la cima de la Serranía de los Agataes ha causado graves daños ambientales afectando nacimientos de agua y especies nativas protegidas en Vélez, Santander. La comunidad y la administración local rechazan la mina, que ahora está siendo investigada por la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS).

El arte como el mundo en que chocan y renacen las ideas. Hace rato que los artistas de este país proponen un escenario alternativo para discutir el destino de
la sociedad y no asesinarnos mientras tanto. Lo trágico es que, como ciudadanos,
no nos tomamos en serio esta propuesta y las estadísticas forenses no amainan. El
siguiente reportaje habla de una obra que se ubica en ese intermedio: con suficiente osadía para romper la cotidianeidad de la calle y luego gritar “¡Ya no más!”.

Un proyecto de dos torres de apartamentos en el barrio Campestre destruirá una de las pocas zonas verdes urbanas que le quedan al municipio de Dosquebradas, presuntamente violando normativas locales sobre conservación y uso del suelo. El negocio se cocinó entre la Alcaldía y dos ingenieros con conexiones políticas, con el pretexto de brindar oferta de vivienda de interés social. La comunidad denuncia que los apartamentos se venderán a inversionistas foráneos.

La Corte Constitucional prohibió la minería en una amplia región amazónica de Colombia. Esta decisión judicial sienta un precedente histórico en la protección de los derechos de los pueblos étnicos, la gobernanza de sus territorios y la salvaguarda del medio ambiente. BaudóAP conversó con un líder y una lideresa del territorio Mirití Paraná, promotores del litigio.

Nguewane es el árbol de los peces para los ticuna, a este se le atribuyen la cantidad de especies que recorren las aguas amazónicas, aún desconocidas en su totalidad. Las especies se distribuyen de acuerdo a los distintos tipos de aguas, por lo que tenemos peces típicos para aguas negras, para claras y otras blancas. Cada especie tiene sus requerimientos de hábitat y cada especie tiene su arte para ser pescada, preparada y consumida.

Luego de haber estado en la guerra y de haber pagado cárcel, un excombatiente de las Farc reflexiona sobre los caminos que quiere recorrer en adelante. Alojado en las montañas de Dabeiba, se abre paso por entre las trochas y los sueños de un futuro amable.

El excomisionado de paz habla sobre su paso por la dependencia encargada de entablar diálogos y acercamientos con los grupos ilegales. Analiza el recrudecimiento de la violencia en el país durante el gobierno de Gustavo Petro y revela detalles desconocidos de cómo se tejió la política de Paz Total.

Hacer la guerra no es exactamente permanecer en una eterna balacera o en un combate sin fin. Las actividades que permiten la guerra pueden llegar a ser, incluso, insulsas y anodinas. En un paraje de la cordillera un campesino y aserrador vivió su forma particular de ser guerrillero. Y tuvo la fortuna de no recibir a cambio fuego mortal.

La Autopista del Río Magdalena, que conecta a Puerto Berrío con el Bajo Cauca Antioqueño, ha fragmentado el bosque amenazando especies nativas que ahora son víctimas de atropellamientos. En medio de una disputa con pobladores locales, la concesionaria encargada de la vía defiende la legalidad de la obra. Ambientalistas cuestionan la mala planificación al instalar pasos de fauna y medidas protectoras.

En los resguardos de Buenavista y Santa Cruz de Piñuña Blanco, Fredy Piaguaje y Mario Erazo Yaiguaje custodian un legado milenario que el conflicto armado, las minas antipersonales y la indiferencia estatal amenazan con borrar.
La CIDH otorgó medidas cautelares a favor de los resguardos Siona de Buenavista y Piñuña Blanco, pero siete años después, sus líderes denuncian incumplimiento, militarización y amenazas persistentes en el territorio.
La guerra ha confinado a los Siona en su propia selva: la siembra indiscriminada de minas antipersonal ha provocado desplazamientos masivos, restricciones de movilidad y la pérdida de su libertad ancestral.
La comunidad Siona reclama la ampliación legal de su territorio ancestral —unas 52.000 hectáreas— como única garantía de supervivencia física, cultural y espiritual ante el abandono del Estado.

Hace un mes saltó por los aires la noticia de que once campesinos del municipio de Jericó, en el suroeste antioqueño, fueron requeridos por un juez luego de haber sido querellados ante la Inspección de Policía por haber participado en las protestas de la comunidad contra el proyecto de minería a gran escala conocido como Quebradona.

Un basurero operado por la multinacional francesa Veolia contamina el agua de la que dependen miles de pobladores en Barrancabermeja (Santander). Metales pesados y lixiviados tóxicos acabaron vertidos a los caños que alimentan la ciénaga de San Silvestre, el cuerpo de agua del que obtienen su sustento centenares de pescadores y familias campesinas.

La siguiente historia es la de una mujer cuya vida quedó ligada a la de los paramilitares que reinaban en su pueblo. Desde el momento en que surgieron
hasta el día en que entregaron armas, esta mujer fue capaz de plantarles cara, de huir cuando no quedó más remedio y de volver a enfrentarlos cuando ya sentía
que no podía perder nada más. Su historia es como la de tantas otras madres de familia en el país que persiguieron su victoria personal en la fuerza de su dignidad.

Mujeres indígenas kamëntšá e inga defienden su territorio, que es la fuente del agua de la que el resto del Putumayo bebe. A través de transmitir la lengua, cultivar la chagra, dar yagé, caminar y conocer el Valle de Sibundoy, mantienen vivo su sistema de conocimientos. Esa es la base de la defensa de su territorio. Aunque menos del 30 % del terreno es apto para la ganadería, alrededor de 8 mil hectáreas (un 84 %) se destina a esta actividad, afectando ecosistemas claves y fuentes de agua. Al menos 45 mujeres se han organizado para hacer frente al avance de los monocultivos y la deforestación. Lo hacen a través de sus chagras, espacios de siembra tradicionales con cientos de especies de plantas que sirven de alimento y medicina. Su conocimiento y conexiones profundas con el territorio les han permitido participar en la creación de los resguardos indígenas y oponerse a megaproyectos de infraestructura vial que lo atraviesan.

Conversamos con la científica Serena Heckler, especialista del programa internacional de ciencias de la tierra y geoparques de la UNESCO, quien ha investigado los ataques y crímenes en contra defensores del medio ambiente en el contexto de las reservas de la biósfera. Asegura que esta violencia desborda las fronteras de los países y es urgente detener el ciclo de ataques en contra de los defensores del medio ambiente.

A través de la organización y el trabajo colectivo, estas guardias no armadas han sido una barrera de protección del territorio, el ambiente y las comunidades. En la actualidad combinan sus conocimientos tradicionales con herramientas tecnológicas de monitoreo, como GPS e imágenes satelitales, para que sus datos puedan usarse en entidades del Estado. Ejercer sus funciones de protección les ha traído múltiples amenazas: entre 2014 y 2024, al menos 70 guardias indígenas fueron asesinados en Colombia. Un equipo periodístico rastreó cinco casos en los departamentos de Amazonas, Putumayo y Guainía para conocer de cerca estos procesos de defensa y los riesgos que enfrentan.

Un proyecto de monitoreo comunitario ayuda a proteger la enorme biodiversidad de especies de peces de agua dulce que hay en la Estrella Fluvial del Inírida y otros puntos de la Amazonía. Combinando saberes ancestrales con mediciones científicas, los indígenas ayudan a conocer y cuidar mejor su territorio.
Monitoreos continuos y la capacitación de las mismas comunidades han permitido modificar la normatividad pesquera para proteger mejor los ecosistemas y garantizar la sostenibilidad de las poblaciones locales.
Este modelo de gobernanza demuestra que en áreas protegidas por su diversidad biológica y valor ecosistémico sí pueden existir asentamientos humanos.

Ni la justicia ordinaria, ni los tribunales de Justicia y Paz que juzgaron a los grupos paramilitares han dado respuestas satisfactorias a las comunidades afrocolombianas del Urabá y el Bajo Atrato chocoano. Esperan que la Justicia Especial para la Paz (JEP) sirva para esclarecer hechos y condenar con penas restaurativas a miembros de las Farc que cometieron crimenes en
su territorio.

Una guerra después, la suya contra sus propios miedos, la reportera Catalina Gómez Ángel repasa buena parte de las decisiones que la llevaron a convertirse en una de las más importantes corresponsales de guerras por el mundo. En su historia se conjugan la ambición y la virtud de la destreza en el contexto más adverso, así como el dolor de la pérdida y la necesidad del perdón. En su historia, el periodismo colombiano puede reconocer que siempre existe una manera de resolver bien el oficio.

La mamá como figura de devoción y autoridad moral. En la literatura colombiana algo se ha hablado de la madre como esa fuerza extranatural que es capaz de corregir o impulsar los desvíos criminales de jóvenes embrutecidos por las armas.
No mucho más se ha dicho de su vida en el sufrimiento cuando es ella la que ha debido poner la cara para responder por los daños de los hijos. La siguiente historia es la de una anciana que en un recóndito paraje del pais llevó por más de veinte años la deshonra y la miseria de ser la mamá de los guerrilleros más buscados.

La ambiciosa política de Paz Total, proyecto central del gobierno del presidente Gustavo Petro, quedó sepultada en el Catatumbo, escenario de las viejas guerras de siempre con las que el Ejército de Liberación Nacional busca quebrar cualquier posibilidad de diálogo.

Aunque la muerte asistida sea la más humana de las opciones ante enfermedades catastróficas o terminales, la sociedad en general parece quedar dividida entre quienes se expresan con asombro y rechazo, y quienes sostienen una defensa casi ideológica. La siguiente historia es la de un amor cuya afirmación fue la de acompañarse incluso hasta en la decisión de morir.