Víctor Galeano

A orillas de un mar agitado

A veinte minutos de Ríohacha, sobre la línea costera, se encuentra la comunidad de La Cachaca III, una ranchería wayúu habitaba por la familia Twuliá. En el último tiempo, un grupo de unas diecisiete personas de esta familia ha venido abandonando su territorio ancestral por causa de los graves efectos del cambio climático. A esta zona del caribe colombiano se la ha estado devorando el mar desde el 2005 y la comunidad dice que la situación se ha vuelto más grave desde el 2010 para acá. El fenómeno se conoce como erosión marina o costera, y consiste en que el oleaje ha ganado energía y altura y sus embestidas son cada vez más lesivas para las playas. El inventario de pérdidas materiales hasta el momento registra: un cementerio wayuú, una carretera principal, una alberca, dos casas y algunas embarcaciones pesqueras. Si la erosión mantiene o aumenta esta velocidad de crecimiento, en poquísimos años los Twuliá se quedarán sin su territorio. Tan solo en estos dos meses -marzo y abril de 2024-el área de desembarque de botes pesqueros ha perdido cuatro metros. Aunque el fenómeno es de origen global y reducirlo o neutralizarlo no está en manos del Estado colombiano, la comunidad acusa el total abandono por parte de los gobiernos y la ausencia de medidas paliativas que sí han llevado a cabo en otros sectores, como la construcción de espolones, geotubos y enrocados. Si nadie del Estado interviene prontamente en favor de los Twuliá, su desaparición como familia étnica y minoría cultural será inevitable.

A esta zona del caribe colombiano se la ha estado devorando el mar desde el 2005 y la comunidad dice que la situación se ha vuelto más grave desde el 2010 para acá”.

Este afluente fotográfico hace parte de la serie de Baudó AP que expone los impactos de la erosión costera relacionada con el calentamiento global en la comunidad de Twuliá, una ranchería wayúu al sur de Riohacha en la Guajira.

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