30 agosto, 2025

Nguewane: la pesca en tiempos de cambio en el Amazonas

Fotoreportaje de Rubén Torres

Crónica, Fotografía
Nguewane es el árbol de los peces para los ticuna, a este se le atribuyen la cantidad de especies que recorren las aguas amazónicas, aún desconocidas en su totalidad. Las especies se distribuyen de acuerdo a los distintos tipos de aguas, por lo que tenemos peces típicos para aguas negras, para claras y otras blancas. Cada especie tiene sus requerimientos de hábitat y cada especie tiene su arte para ser pescada, preparada y consumida.

Hace cuatro años conocí la comunidad de Mocagua y la quebrada Matamatá[p1] , que como miles de afluentes tributa al gran río Amazonas. Durante el tiempo que viví acá, aprendí rápidamente que quien no se sabe mover y conseguir su comida en el agua no le es útil a su familia y a su entorno. Acá la vida gira alrededor del agua y a sus desafíos; saber remar y pescar es independencia y autonomía, es libertad.

A pesar de tener muchos maestros pescadores, siempre destacan en mis recuerdos Luis Sinarahua “El Loco” y Lary. Cuando pienso en el río, lo primero que se viene a mi cabeza es remar y pescar, es verlos a ellos en una pequeña canoa, remando con una mano y sosteniendo una flecha con la otra. Momentos de paciencia, los segundos pasan lento a pesar de que la noche cae en un instante. Con la flecha pescan el bocachico, el jabón, lisas, palometa, dormilones; con volantín pescan pintadillo, achara, picalones, pacos, sábalos, pirañas; con la vara pequeña pescan sardinas, palometas, lisas y con la grande carahuazú, dormilones, pacos, sabaletas, pirañas grandes, pacos. Y ahora, en los tiempos modernos, las mallas son más usadas por lo que las practicas tradicionales luchan por mantenerse vigentes. En la mañana los pescadores no se dicen “buenos días”, se preguntan “¿cuántos?” como una consulta sobre el trabajo hasta ese momento que da cuenta del valor y la destreza de cada pescador.

La cantidad de especies que recorren las aguas amazónicas es aún desconocida. Las especies se distribuyen de acuerdo a los distintos tipos de aguas, por lo que tenemos peces típicos para aguas negras, para claras y otras blancas. Cada especie tiene sus requerimientos de hábitat y cada especie tiene su arte para ser pescada, preparada y consumida.

Para la comunidad de Mocagua hablar del agua se ha vuelto una forma de compartir sus conocimientos tradicionales y científicos; su diversidad étnica la ha convertido en un motor para el desarrollo comunitario. Desde el 2023, comenzó una investigación junto a la Sociedad Zoológica de Frankfurt sobre los impactos que podría tener el uso del mercurio en la minería de oro sobre los peces que han sido su alimento. Los primeros resultados arrojaron que el 28% de las especies analizadas tienen concentraciones de mercurio superiores a lo recomendado por la OMS (>0,5ppm).

“Para nuestra cultura, los abuelos, estamos tocando lo prohibido. El oro, así como cualquier mineral tiene sus dueños. Cada vez que uno remueve esas partículas, comienza a generar unos cambios que pueden enfermar a la gente. No sólo afecta al ser humano. Hoy lo vivimos, el mercurio está en las aves, en los peces, en el aire, en la tierra, en nuestras frutas; se está convirtiendo en esa enfermedad incontrolable. Y todo por la ambición de querer explotar y ganar dinero. Para nosotros eso es lo que trae el mercurio, en nuestras necesidades es un veneno que cada vez nos mata”, dice Cristobal Panduro, antropólogo tikuna, líder de la comunidad indígena Mocagua.

Para Mocagua, la Amazonía es una sola en sus ríos y selvas. Empezar a entender estos impactos, que parecen lejanos pero que cada vez están más cerca, tiene como fin poder hacerles frente desde una visión donde la diversidad cultural y tradicional sean una estrategia para la seguridad alimentaria y para la conservación socio ecológica.

Lo más leído