Texto: Carolina Gómez Aguilar
Ilustración: juanpablo_otal

En terreno de hombres

Camila Román es una pastusa de 25 años que integra el equipo de fútbol femenino del América de Cali como jugadora profesional hace un año y medio. Desde pequeña escogió este deporte a pesar de que su familia, mamá, papá, y hermana, han preferido el baloncesto. Cuenta que en su barrio era invitada de manera recurrente por sus amigos para jugar y desde ahí comenzó a convertirlo en su principal motivación.

 

Empezó entrenando en Universitario, un equipo de la ciudad de Pasto, donde competía con todas las carencias que han definido a las divisiones inferiores de fútbol y otros deportes que se practican en el país con la intención de llegar a las ligas profesionales “siempre fuimos un equipo que tuvo que hacer rifas, buscar la manera de poder ir a los lugares donde teníamos competencia, buscar cosas en otras ciudades porque en Nariño falta apoyo y gestión para el fútbol femenino y aunque en este momento ha crecido, sigue habiendo limitantes para el desarrollo de este deporte en mi región”.

 

En diciembre del 2018, Yoreli Rincón, jugadora profesional del club Atlético Huila, denunció desde su cuenta de Twitter que el premio de 55 mil dólares que recibió su equipo por quedar campeón de la Copa Libertadores de América Femenina, probablemente sería invertido en el equipo masculino y no en ellas. Y aunque luego de eso Rincón informó que habían llegado a un acuerdo con la Dimayor (División Mayor del Fútbol Colombiano) respecto al premio, la sensación de inequidad de género en el escenario futbolístico del país quedó dando vueltas entre algunos opinadores.

 

El 18 de febrero de este año, en las cuentas de Twitter de las integrantes de la Selección Colombia de fútbol femenino, Isabella Echeverri y Melissa Ortiz, se publicó un video de 50 segundos en el que ambas denunciaron que se sentían amenazadas. “No nos pagan. Ya no nos dan vuelos internacionales. Los uniformes son viejos/usados. La Federación ha cortado jugadoras por hablar. Un empleado trató de venderme mi propia camiseta. Ya no tenemos miedo. Estamos aquí para hablar”.

Las futbolistas lograron que la ministra Arango las escuchara, se pronunciara y garantizara la búsqueda de la solución para la Liga profesional de futbol femenino que hasta la semana pasada tenía un futuro incierto”.

El video fue grabado en inglés y subtitulado al español, con la clara intención de generar un impacto contundente en la opinión pública. Y lo lograron. No solo fueron contactadas de inmediato por medios de comunicación de todo el país, sino que también lograron que el tema llegara a las páginas de medios como ESPN Brasil y BBC Mundo, y recibieron mensajes de apoyo de la Defensoría del Pueblo, de Alicia Arango, ministra del Trabajo; de la consejera para la equidad de la mujer, Ana Maria Tribin; y mensajes de aliento por parte de personajes como Yael Averbuch, futbolista profesional estadounidense.

 

A las denuncias se unió Carolina Rozo, quien fue fisioterapeuta de la selección femenina sub17 hasta abril de 2018, declarando ante la Fiscalía haber sido víctima de acoso sexual por parte del técnico Dídier Luna. Además, John Cano, padre de una de las futbolistas, señaló al preparador físico, Sigifredo Alonso, por intentar abusar de su hija.

 

Las futbolistas lograron que la ministra Arango las escuchara, se pronunciara y garantizara la búsqueda de la solución para la Liga profesional de fútbol femenino que hasta la semana pasada tenía un futuro incierto luego de que Álvaro González, presidente de Difútbol planteara su desaparición. La ministra aseguró que: “La selección colombiana de futbol de mujeres está pasando por un momento muy difícil. No solamente por el tema del acoso sexual, sino también por el tema de acoso laboral. Nosotros desde el Ministerio de Trabajo por ley no podemos permitir que haya acoso laboral o que haya discriminación. Vamos a sentarnos con las personas de la Federación Colombiana de Futbol, la Dimayor y Difutbol, para ver cómo es que vamos a arreglar este problema. Pero es importante que todos sepamos que tiene que haber igualdad. Que ese machismo se tiene que acabar. Y que nosotras como mujeres no vamos a permitir más maltrato”.

 

Camila se considera afortunada porque en ningún momento se ha visto frente a una situación de acoso, y que de hecho, no conoce caso alguno de ese tipo en el equipo donde empezó ni en otro en el que haya estado, “pero para eso estamos las futbolistas desafiando pensamientos retrógrados”, y en esa medida, califica como positiva la posición actual del futbol femenino a nivel mediático porque produjo una unión entre las futbolistas colombianas que las ha motivado a “hacer cosas diferentes para tener resultados diferentes” independientemente de los obstáculos que se les presenten en el camino.

 

Sin embargo, considera incoherente que el presidente Iván Duque anuncie la intención de postular al país como sede del mundial de fútbol 2023, mientras se discutía si la Liga fememina debía abandonar la categoría profesional: “a nuestras compañeras les agradezco por tomar la vocería, porque nosotras no queremos privilegios, nosotras lo que queremos es igualdad y equidad. Queremos que continúe nuestra liga, queremos trabajar en este proyecto juntas, no queremos que esto se termine”.

 

las campeonas de la Copa Libertadores de América Femenina son quienes integran el equipo del Atlético Huila, un logro mayor que desapareció de las páginas de los medios más rápido que cualquier logro menor de un equipo masculino”.

A pesar de eso, Camila piensa que ser sede del mundial sería una oportunidad para hacerse más visibles como figuras de un deporte tan importante para nuestro país, como lo es el futbol. Con tono de indignación, califica de “censura” la escasa aparición en medios de comunicación que tienen los partidos y eventos de las futbolistas. Su indignación resulta muy comprensible. Por ejemplo, las campeonas de la Copa Libertadores de América Femenina son quienes integran el equipo del Atlético Huila, un logro mayor que desapareció de las páginas de los medios más rápido que cualquier logro menor de un equipo masculino “nos hemos sentido marginadas, aisladas y por eso en el país no se conocen los nombres de figuras como Leicy Santos, Natalia Gaitán, Catalina Usme, Carolina Pineda”.

 

En contraste con la indignación, Camila se muestra positiva y esperanzada, pues todo lo que ha sucedido en los últimos días con el futbol femenino le ha demostrado que hay suficiente talento para mantener la categoría profesional y sueña con hacer parte de la selección nacional que en el futuro esté disputando finales mundiales. “Yo estoy más que feliz, para mí esto no representa una dificultad, sino una oportunidad para hacer las cosas bien. Para plantear cosas y dejarlas claras, tanto de nuestra parte como jugadoras, como de parte de los equipos de futbol”.

 

Pasado casi un mes de las denuncias de Ortiz y Echeverry, el 12 de marzo celebramos la noticia de que el fútbol femenino sí tendrá Liga Profesional en Colombia y que en agosto de este año empezaría a disputarse un nuevo campeonato. El anuncio lo hizo la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales desde su cuenta de Twitter asegurando que La Liga profesional femenina de la Dimayor es una realidad y se nombró una comisión conformada por los clubes Independiente Santa fe, Atlético Huila, Cortuluá, América de Cali, Coldeportes y la Vicepresidencia de Colombia: “¡Lo logramos! Trabajamos duro para que las mujeres futbolistas puedan ejercer su profesión”.

 

Por su parte, Isabella Echeverry publicó un mensaje con el hashtag #menosmiedomásfutbol dirigido a la vicepresidenta, a la ministra de Trabajo y a la Defensoría del Pueblo agradeciendo el apoyo y pidiendo que se formalicen los compromisos de los directivos para concretar las que serán las nuevas condiciones para las mujeres en el fútbol colombiano.

 

A la par de algunos colectivos como Avanzamos País, que lideró el plantón del 14 de marzo frente a la Federación Colombiana de Fútbol, las acciones de las futbolistas enviaron un mensaje contundente que rima con las arengas que se corearon el 8 de marzo: Las mujeres no nos vamos a callar más, no vamos a seguir validando la inequidad y ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven, el patriarcado se va a caer, se va a caer, se va a caer.