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O

UNA

BAHÍA QUE

AGONIZA

ESTEBAN VANEGAS
ISLAS DEL ROSARIO
COLOMBIA

Cartagena se encuentra al norte de Colombia, a orillas del mar Caribe.
Uno de sus cuerpos de agua principales es la Bahía de Cartagena, que a su vez está geográfica, económica y socialmente relacionada con zonas y accidentes geográficos como la isla Tierra Bomba, las islas del Rosario -dentro de la que se encuentra Isleta-, y el canal del Dique, bifurcación artificial del río Magdalena.
En el Caribe colombiano se encuentra cerca del 90% del área arrecifal del país, según una investigación de la Universidad Eafit.
Del 2009 al 2021, se han perdido cerca de 11.700 km2 de arrecife de coral en el mundo (el 14%) debido a consecuencias del cambio climático, como el incremento de las temperaturas de la superficie marina producto de la emisión global de gases efecto invernadero.
Los corales conviven simbióticamente con algas microscópicas que, entre otros factores, les dan color. Estas son expulsadas de los corales por el estrés que genera el incremento de las temperaturas del mar, causando el blanqueamiento de los corales, y posteriormente su muerte, si las temperaturas no disminuyen.
El cambio climático, sedimentos y vertimientos contaminantes, actividades humanas como la contaminación, el mal manejo de residuos, la sobrepesca, el turismo masivo y el incremento de infraestructura en las zonas costeras, están acabando con los corales de la Bahía de Cartagena.
Las principales fuentes de contaminación en la Bahía provienen de sedimentos y contaminantes transportados por el Canal del Dique, vertimientos de aguas del alcantarillado, vertimientos industriales de la zona de Mamonal y El Bosque, y de la actividad portuaria (residuos oleosos e hidrocarburos).
Esos sedimentos generan diversas afectaciones al ecosistema marino, entre ellas, la reducción de niveles de oxígeno del agua, elemento crucial para la reproducción y crecimiento de organismos marinos.
En los últimos años ha habido una reducción en el número de peces recolectados, según exponen pescadores y pescadoras de la Isleta, comunidad conformada por cerca de 60 personas nativas que viven del turismo y la pesca.
Ahora, atrapar entre 10 a 15 peces puede demorarles todo el día, cifra que antes recolectaban en dos horas de pesca.
La disminución del recurso pesquero puede deberse a la sobrepesca industrial, la disminución del oxígeno en el agua, además de otros factores como derrames químicos, de petróleo y de alcantarillado de la ciudad.
En los sedimentos de la Bahía existen metales como cromo, cobre, níquel y mercurio, con concentraciones promedio superiores a los niveles de impacto potencial. Afectando el ecosistema marino, además de generar impactos negativos en las poblaciones que consumen peces y organismos de esas zonas.
Estos diversos contaminantes pueden ampliar su radio hasta las islas del Rosario y San Bernardo, ecosistema donde se encuentran las formaciones arrecifales más importantes del país, bosques de manglar, pastos marinos y diversos peces e invertebrados.
Algunas de las actividades que afectan el ecosistema, como la sobrepesca, el mal manejo de residuos y el incremento de la infraestructura son consecuencia del turismo desaforado en el sector.
La Bahía de Cartagena recibe cerca del 90% de los desechos industriales y domésticos que se generan a lo largo de la costa de la ciudad.
Según el investigador Ostin Garcés, en las costas del Caribe y el Pacífico se pueden encontrar hasta 8.000 microplásticos por litro de agua, además de 1.000 microplásticos por metro cuadrado de playa.
La renovación de las aguas de la Bahía es muy lenta, puede tardar hasta tres meses, pero el agua que llega está igual de contaminada que el agua que sale.

Hasta el 2020, en el complejo industrial de Mamonal en Cartagena, habían cerca de 260 empresas operando, la mayoría dedicadas a la producción petroquímica, e impresas industriales que manipulan metales pesados, según indica el Nuevo Siglo.

En varias ocasiones, el Establecimiento Público Ambiental ha suspendido temporalmente labores de empresas del sector por prácticas contaminantes, como el vertimiento de agua con hidrocarburos. A pesar de esto, los sucesos son reiterativos y las empresas no corrigen sus vertimientos, según señala el medio Alerta Caribe.
Científicos del proyecto Basic también hallaron que la ciudad se está hundiendo como consecuencia del cambio climático, la extracción de petróleo, gas y suelo subterráneo, y de la ubicación de varias áreas que están sobre al menos 45 volcanes activos de lodo. La zona que más se está hundiendo es Bocagrande, según la Alcaldía de Cartagena.

Esteban Vanegas

Fotógrafo y editor de fotografía colombiano. Su trabajo gira en torno a las narrativas documentales y periodísticas en temas como el impacto del ser humano en el medio ambiente, el conflicto urbano en Medellín y las migraciones humanas en Colombia. Durante cinco años fue editor jefe de fotografía en El Colombiano, medio de comunicación del país. Y en 2021, fue jurado del World Press Photo en la categoría medio ambiente. Actualmente trabaja como fotógrafo independiente para organizaciones como OIM, Bloomberg, Liberation, Amazon Conservation Team, la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, entre otros.