La autopista del río Magdalena que conecta al departamento de Antioquia con la costa Caribe de Colombia atraviesa los municipios de Puerto Berrío, Maceo, Yolombó, Yalí, Vegachí y finaliza en Remedios, en su recorrido la obra fragmentó el bosque donde habitan cientos de especies de fauna que han sido registradas por la comunidad del Nordeste en un esfuerzo de monitoreo comunitario, lastimosamente estos animales están muriendo atropellados en la vía.

Hace seis meses un reportaje audiovisual de Baudó AP lanzó una advertencia que se convirtió en una sentencia, “una autopista atravesando un bosque habitado por ocelotes es una amenaza de muerte”. El pasado 22 de marzo se registró por primera vez un ocelote atropellado en el trayecto entre Maceo y Vegachí pero el atropellamiento de animales en esta autopista es frecuente y existe un evidente subregistro.

Ante el caso de este ocelote Corantioquia, la autoridad ambiental del departamento, sacó un comunicado señalando las acciones desarrolladas para mitigar los atropellamientos de fauna en Antioquia, en este se lee que “ durante el periodo 2025–2026, la Corporación ha desarrollado operativos de control y sensibilización (OCS) mediante los cuales ha logrado sensibilizar a 1.805 personas y supervisar 164 vehículos. Estos resultados están encaminados en la protección y conservación de la biodiversidad.”
El dato a pesar de mostrar un resultado, evidencia la falta de recursos o ejecución de los mismos por parte de la entidad. La cifra presentada es insignificante si pensamos en la cantidad de personas y vehículos “sensibilizados” en un año de operación, esta cifra bien puede representar apenas unas pocas horas de operación en estas vías.
En el mismo comunicado Corantioquia afirma que han hecho trabajos con la comunidad, pero los campesinos que realizan los registros de fauna alegan que solo una vez fueron atendidos, cuando les enviaron un veterinario, un profesional no capacitado para atender la problemática, después de esto todos los llamados que hacen son ignorados por dicha corporación.

La alerta sobre los atropellamientos de fauna en esta vía de Antioquia no es nueva, solo un mes después de entrada en operación la Unidad Funcional entre Vegachí y Remedios, en el periódico El Colombiano, el 12 de Diciembre de 2025, se publicó una nota en la que anunciaban que la autopista se estaba llenando de animales muertos.
En la nota del Colombiano, Julián Suárez, especialista ambiental de la Concesión Autopista Río Magdalena, habla de una app móvil ´ARM 2.0´ habilitada por la concesión para hacer seguimiento a la fauna y los atropellamientos, en la que según el mismo especialista en 2024, alcanzaron un total de 220 personas usando la app y se realizaron 103 informes, de los cuales 65 fueron avistamientos, 6 de animales heridos y 32 de animales muertos por atropello.
La Agencia Nacional de Licencias Ambientales también tiene competencia en el problema pero existe una desconexión entre esta autoridad, la concesión y la comunidad afectada, en la RESOLUCIÓN N° 000325 de febrero de 2026, la ANLA le dio 6 meses a la concesión para “completar el análisis de fragmentación y conectividad”, o sea que un año después de estar operando la autopista están evidenciando algo que la comunidad ya había alertado, que los estudios de impacto ambiental fueron insuficientes y la los atropellamientos empezaron a cobrar vidas sin medir de manera completa el daño.
Según el Estudio de Impacto ambiental presentado por la concesión se encontraron 19 especies de mamíferos pero la comunidad ha registrado más de 30, entre ellos 4 especies de primates con alto grado de amenaza a la extinción como el Ateles hybridus, uno de los más amenazados del mundo. Así mismo el estudio habla de 97 especies de aves cuando la comunidad tiene registros de más de 210 solo en una de las veredas del municipio de Yalí. En cuanto a la herpetofauna mencionan 25 especies y la comunidad tiene registro de más de 30.
P7.

Una cosa es lo que dice la normativa ambiental, lo que permite la ley a la hora de otorgar licencias ambientales y otra la realidad del impacto ambiental de las obras, en muchas ocasiones los responsables de la concesión vial de la Autopista del Río Magdalena SAS han alegado que cumplen con los requisitos que les obliga la ley. La comunidad ha insistido y proporcionado evidencias a todas las entidades de que los pasos de fauna no fueron construidos de manera adecuada, no están ubicados en los lugares correctos o son insuficientes y los animales terminan por morir atropellados.

Boa constrictor atropellada bajo un paso de fauna.
Según Rubén Torres quien ha liderado el esfuerzo de monitoreo de fauna en San Mauricio, una vereda del municipio de Yalí, gracias al trabajo y la presión comunitaria, la concesión se ha visto obligada a hacer algunas pocas adecuaciones, pero la comunicación con todas las autoridades es muy mala, hay mucha desconexión entre el centralismo de las autoridades y la realidad comunitaria y solo obtienen respuestas a través de los derechos de petición. Para Rubén el desarrollo de estas megaobras es excluyente.
La comunidad del Nordeste antioqueño advierte sobre una preocupación nueva, con monitoreo de cámaras trampa han registrado en más de 10 ocasiones la presencia de puma en la zona, obteniendo registros a menos de 300 metros de la autopista, los pobladores temen que el puma sea una próxima víctima de atropellamiento como ha ocurrido ya en otras regiones de Antioquia.
P9. El Impacto de esta autopista no significa un riesgo solo para los tramos comprendidos dentro de la concesión vial, el aumento de flujo vehicular que descarga hacia la zona de Caucasia también tiene un impacto ambiental que no ha sido medido, existe un registro realizado por la bióloga Daniela Salazar de la muerte de un puma atropellado en la vía de Zaragoza, el 4 de enero de 2026, unos 70 kms más adelante en este trayecto.

Ayer mientras cerrábamos esta nota la comunidad nos reportó el atropellamiento de una lechuza (Tyto furcata), la segunda reportada en la misma zona en poco tiempo.
Desde Baudó AP hacemos un llamado a la comunidad antioqueña, conductores de transporte de carga o cualquier persona que esta temporada de vacaciones vaya a hacer uso de la autopista del Río Magdalena para que disminuyan la velocidad y sean conscientes de la gravedad de este problema, también es una responsabilidad ciudadana cuidar la fauna que se ve obligada a cruzar estas barreras artificiales puestas por la intervención humana.