23 enero, 2026

¿Fracking sí pero no aquí? Los negocios de Ecopetrol en Estados Unidos

Baudó AP

Medio Ambiente

Ecopetrol, la empresa estatal petrolera de Colombia, una de las mayores compañías del país, se asoció con la multinacional norteamericana Occidental Petroleum Company, conocida como Oxy, para perforar y explotar un yacimiento de crudo en la cuenca del Permian en los Estados Unidos.

Este negocio, que viene desde el 2019, llegó a una producción récord de cien mil barriles de crudo diarios en 2023. El 62% de ese petróleo le pertenece a Ecopetrol, lo que en teoría genera enormes ganancias para la empresa.

La magnitud de la cifra se entiende al compararla con la producción de barriles diarios en todo el territorio colombiano, que en el 2025 fue en promedio de 755 mil. 

No obstante, en años anteriores la productividad de los pozos operados por Ecopetrol y la Oxy en el Permian fue mediocre, con promedios de 3.800 barriles diarios en 2020, incrementando a 13.500 y 23.000 en 2021 y 2022 respectivamente.

Los pozos en la cuenca del Permian son yacimientos no convencionales, esto implica que la extracción del petróleo requiere de técnicas como el fracking, ampliamente cuestionada por su graves implicaciones para el medio ambiente.

El fracking -o fracturación hidráulica- es un método de perforación que usa agua u otros materiales a alta presión para fracturar las rocas y extraer de ellas petróleo y gas natural. Está prohibida en varios países y se la relaciona con contaminación de los acuíferos subterráneos y la ocurrencia de sismos.

El ambientalista Óscar Sampayo, de la Corporación Yariguíes y la Alianza Colombia Libre de Fracking explicó a Baudó que la mayoría de pozos del Permian dejarán de ser rentables en pocos años y además dejarán un enorme pasivo en daños ambientales. 

No sólo es un pésimo negocio para el país, sino que es una inversión contaminante y nociva.

El gobierno de Gustavo Petro ganó las elecciones en 2022 con un mandato en defensa del medio ambiente, entre su programa estuvo la oposición frontal al fracking y la promesa de transitar de la economía petrolera y extractiva hacia nuevos modelos de energías renovables.

Por eso el presidente ha pedido públicamente que Ecopetrol venda su participación en el Permian y abandone el negocio en los Estados Unidos reinvirtiendo el dinero en proyectos de energía renovable.

Sin embargo, esto no ha ocurrido y hay una fuerte oposición al interior de la junta directiva de la compañía que, pese a ser estatal, también tiene inversionistas privados entre sus dueños. 

A este lobby se sumó un actor inesperado que ahora respalda la explotación con fracking en los Estados Unidos: la Unión Sindical Obrera (USO), el sindicato de los trabajadores de la industria petrolera, que además es uno de los más grandes y poderosos del país, ha amenazado con ir a la huelga si el Gobierno acaba con la explotación en el Permian. 

En años anteriores ese mismo sindicato se había opuesto al fracking dentro de Colombia por las graves implicaciones que este método de perforación tiene para el medio ambiente. 

Activistas en los Estados Unidos ligados a la ONG Citizens Caring for the Future (ciudadanos cuidando el futuro, en español) denuncian que la explotación con fracking en la cuenca del Permian implica riesgos de fugas de gases contaminantes y cancerígenos como el Benzeno, los óxidos del Nitrógeno y el Metano, un súper contaminante responsable del efecto invernadero que provoca el calentamiento global.

Además, añaden la expulsión de material particulado al ambiente que puede ocasionar enfermedades pulmonares y ataques cardíacos.

El experto Óscar Sampayo recordó las graves consecuencias que trae el fracking para el planeta, sin importar el país en donde se practique: “Fracking: ni aquí, ni allá”.

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