15 diciembre, 2025

Entregar los restos de los desaparecidos

Baudó AP

Memoria paz y conflicto

El pasado jueves 11 de diciembre, la Justicia Especial para la Paz (JEP) hizo la entrega digna a las familias de los restos de ocho personas desaparecidas.

Este acto responde a las solicitudes radicadas en 2019 y 2020 ante la JEP por parte de las autoridades indígenas del departamento de Caldas (Cridec) y por el capítulo Caldas del Movice, de otorgar medidas cautelares sobre el territorio ancestral del resguardo de San Lorenzo, así como sobre los cementerios de Ríosucio y Supía. La comunidad del resguardo con el apoyo de la JEP determinó quince puntos de interés forense en los que creen que deben estar muchos de los doscientos desaparecidos que les dejó la época más cruda del conflicto armado. 

Crédito: Cabildo del Territorio Ancestral Indígena San Lorenzo

Fue la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) la que comenzó sus tareas en esos quince puntos de interés forense, mientras que el equipo especializado de la JEP hizo lo propio en los cementerios de Ríosucio y del vecino municipio de Supía, y del propio cementerio del resguardo.

Hasta el momento esta búsqueda ha arrojado el hallazgo de 46 cuerpos, casi todos en el cementerio municipal de Ríosucio. Quince de los cuales ya lograron ser identificados y entregados a las familias. La primera entrega ocurrió en 2023, eran los restos de un joven de la comunidad del resguardo de Cañamono y Lomaprieta.

La del pasado jueves por la mañana fue colectiva: ocho cuerpos a ocho familias. Dos en el cementerio de Ríosucio, dos en el de San Lorenzo, dos en el de Santa Rosa de Cabal y dos en el de Pereira. Lugares escogidos por las familias. En Pereira, en pleno mediodía, fueron honrados con una misa y entregados los restos de Elkin Gañan Gañan y Darío Albeiro Fúquenes Barriga.

Elkin Gañan Gañan fue un menor de edad, que según las investigaciones de la JEP estaba desaparecido desde 1993. Sus restos presentaban heridas mortales por arma de fuego. Uno de sus hermanos mayores, José Arley, dice que hace unos quince días les avisaron sobre la plena identificación de los restos de Elkin. “Hace más de treinta años esperando. Yo creía que ya era imposible encontrarlo, pero ahora creo que no hay nada imposible. Son muchas cosas las que le pasan a uno por la cabeza. Alegría y tristeza al tiempo. Ni uno entiende bien qué es lo que está sintiendo”.

El otro cuerpo fue el de Darío Albeiro Fúquenes Barriga. Un joven que desapareció durante los años de la Seguridad Democrática. En 2013, la Justicia Penal Militar le entregó a la familia los restos plenamente identificados. Y resultó que durante las tareas de la JEP iniciadas en el cementerio de Ríosucio, el antropólogo forense halló fragmentos de un cuerpo removido con antelación que resultaron ser parte de Darío Albeiro. La conclusión fue que a los técnicos de la Justicia Penal Militar les había faltado más cuidado o más dedicación y le terminaron entregando a la familia restos incompletos.

“Cuando nos dijeron de la JEP que nos iban a entregar fragmentos de nuestro hijo, creímos que los restos que nos habían entregado antes eran de otra persona”, dice James Fúquenes, papá de la víctima. “La osamenta mayor está en otro cementerio. Y estos restos acá en el San Camilo. A partir de hoy, cuando vayamos a visitar a nuestro hijo nos toca preguntarnos ¿a dónde vamos primero?”

Fotos: Isabel Valdés Arias, JEP

La familia Fúquenes dice que siente gratitud por la JEP y que el país debe conocer todo lo que pasó con su hijo para que nada parecido vuelva a suceder. Por este caso en concreto, un grupo de militares pidió ser acogido por la JEP y están en camino de dar a conocer sus versiones del homicidio. Aunque no hay confirmación judicial aún, todos los elementos de valoración podrían anticipar un típico caso de Falso Positivo.

La diligencia de entrega colectiva fue dirigida por la magistrada Claudia Pérez Novoa, que es auxiliar del despacho de la magistrada María del Pilar Valencia, de la Sección de Ausencia de Reconocimiento. Luego de firmar los documentos legales del proceso, James Fúquenes le extendió la mano abierta a José Arley Gañan Gañan. No se conocían de antes, pero Fúquenes sentía que algo los mantenía relacionados y se lo dijo: “Finalmente pudimos descansar”.

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