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Zona de

SACRIFICIO

VICTOR GALEANO
QUINTERO - CHILE

En la Provincia de Valparaíso, en Chile, se encuentra la Bahía Quintero-Puchuncaví que comprende dos comunas -Quintero y Puchuncaví- con zonas de altos niveles de contaminación industrial, producto del Complejo Industrial Ventanas.
Entre el final de la década del 50 e inicios del 60, comenzó la industrialización de la Bahía Quintero-Puchuncaví, en la que la pesca y la agricultura eran las actividades principales. Actualmente, en la zona hay un total de 19 industrias contaminantes consideradas peligrosas, que ocupan 2 km de playa costera. Entre ellas centrales eléctricas, fundidoras, refinadoras y empresas de químicos.
En 1993, cerca de treinta años después del inicio de la industrialización de la bahía, el ministerio de Agricultura de Chile decretó la zona como “saturada por contaminación” de dióxido de azufre (SO2) y material particulado (MP10).
Sin embargo, esta medida no fue efectiva para el control de la contaminación ni para el crecimiento industrial en la zona, y ahora una de las más contaminadas del mundo.
La lluvia ácida, producto de la contaminación y de las emisiones de las centrales eléctricas, ha afectado la fertilidad de la tierra hasta el punto de quemarla: entre 1964 y 2007, la superficie cultivada con cereales y tubérculos se redujo hasta casi desaparecer.
14 sustancias se respiran en Quintero y Puchuncaví, entre ellas metales pesados y gases tóxicos.

1- Dióxido de Azufre (SO2)
2- Ácido Sulfúrico (H2SO4)
3- Dióxido de Nitrógeno (NO2)
4- Ozono (O3)
5- Monóxido de carbono (CO)
6- Polen y polvo de los caminos
7- Plomo (Pb)
8- Arsénico (As)
9- Mercurio (Hg)
10- Cobre (Cu)
11- Metilcloroformo (C2H3CI3)
12- Mercaptanos Hidrocarburos  
13- Tolueno (C7H8)
14- Nitrobenceno (C6H5NO2)

Un estudio de la Universidad Católica y la fundación Chile Sustentable determinó que los habitantes de zonas con termoeléctricas en el país, como Tocopilla y Huasco, se enferman hasta cuatro veces más que la media nacional, con cuadros respiratorios, cardiovasculares y tumores malignos.
38.700 litros de petróleo fueron derramados en 2014 en la bahía de Quintero, debido al rompimiento de una conexión entre un buque que estaba descargando el crudo y el terminal del puerto. Derrames como estos continúan en la actualidad.
En agosto de 2018, la Empresa Nacional de Petróleo (Enap) importó un crudo altamente tóxico llamado Iranian Heavy. Parte de la carga fue llevada a los tanques de depósito que Enap tiene en la bahía de Quintero, y allí, le aplicaron un aminorante para moderar sus gases contaminantes, pero el resultado no fue el esperado.

La carga liberó al ambiente una nube tóxica que terminó intoxicando a más de 2300 personas habitantes de la bahía. 

El 21 de agosto de 2018 más de 600 personas entre niños, niñas y adultos de la bahía de Quintero, tuvieron afectaciones en su salud a causa de una nube tóxica. Vómitos de sangre, mareo, dolor de cabeza, parálisis de las extremidades y llagas en la piel fueron los síntomas más comunes. La cantidad de afectados creció con el paso de los días y hoy son 1.434 los demandantes que exigen justicia.
Los episodios de altas concentraciones de contaminación han sido múltiples. El último, ocurrió el pasado 9 de junio de 2022 y afectó a 115 personas, la mayoría escolares, y obligó al cierre de los centros educativos.
En marzo de 2012, la organización Oceana realizó un muestreo de mariscos y crustáceos (almejas, lapas, locos y jaibas) de cuatro puntos de la bahía aledaños al Complejo Industrial de Ventanas, en el que encontraron contaminación con cobre, arsénico y cadmio en el 100% de las especies analizadas.
Un agradecimiento a Cristian Ochoa quien abrió el camino de esta historia, a Olga Garri y Juan Carlos Silva, Katta Alonso, Andrea Lobos, Claudio López Sepúlveda, Rubén Bugueño Carranza, Ingrid González, Luis Antonio Fuenzalida, Ignacia Fuenzalida, Priscilla Pacheco, Bruno Puga, Macarena Carvajal Zamora , Isabela Puga, Maritza Bobadilla por las horas de conversación y contarnos sus historias.

Victor Galeano

Artista documental y cofundador y director de proyectos del medio de periodismo de investigación a profundidad Baudó Agencia Pública. Radicado en Colombia dónde trabaja desde la imagen como herramienta de comunicación en temas relacionados con derechos humanos como: medio ambiente, memoria paz y conflicto, género e inclusión y crisis migratorias. Tallerista en fotografía y lenguaje autoral y documental, transmedialidad y nuevos formatos narrativos Es colaborador en medios como Lensculture, Revista El Malpensante, Revista SOHO, Vice Colombia, Diagonal España, SDN.net USA, Fusión USA, Univisión USA, entre otros. Su trabajo ha sido reseñado en portales internacionales de fotografía especializada como LensCulture, Photographic Museum of Humanity. Ganador del premio de periodismo CPB 2016, nominado al premio de periodismo Gabriel García Márquez en la categoría de imagen 2016, y categoria multimedia 2022, ganador del premio SOS racismo Madrid España en el 2013, entre otros reconocimientos.